Por Paula Arrieta G.

El desborde del archivo


Fotografías, estados de ánimo, biografías, correos electrónicos. Carpetas y carpetas de información clasificada según el particular parecer del dueño. Los sueños, las rupturas, las ideas, las experiencias, todo archivado por instinto, como si la necesidad de las prótesis para nuestra memoria fuera más rápida que las vivencias.

De igual manera que los archivos personales, los medios de comunicación van configurando el cuerpo de la historia. En forma particular los medios impresos fijan su estampa romántica de archivo de época en nuestras conciencias, en una comunidad, en una nación entera. Otra vez, organizada según el particular parecer de su dueño.

Lo que no se puede controlar, organizar en carpetas, clasificar, es el interrogatorio crítico al que dicho archivo queda expuesto. Su revisión histórica, social o política trae al presente cada fotografía y cada titular, para enfrentarla cara a cara con la fuerza de la realidad, como si el pasado se negara a ser simplemente un reducto de nostalgias.

En este caso la interrogación es simbólica. Ahí es donde se impulsa su desborde.

Una versión materialmente literal, construida a partir de derivados del petróleo, revisa el relato periodístico de las informaciones acerca del disputado recurso natural en Argentina; la distancia moral entre el entretenimiento vacío y la realidad en tiempos de guerra; la relativización de las jerarquías informativas con las que un periódico indica a cada ciudadano qué es muy importante, medianamente importante y qué importa bien poco; la inestabilidad de las imágenes de prensa, listas para actuar el papel que la oportunidad les ceda, sin contexto más profundo que su propia materialidad gráfica imperfecta; los mecanismos en que ciertas noticias se convierten en un arma política, distracción implacable de las condiciones de existencia de los seres humanos. Esta son las estrategias de Extra, en que los artistas Leonardo Cavalcante, Mariano Combi, Cecilia Flores, Sebastián Linardo y Gabriel Serunlicoff no sólo visitan el archivo nacional, sino que cortan, pega, rearman, reeditan la historia contada por los diarios, esta vez con el ojo fijo en el efecto violento que tiene en la construcción de nuestra subjetividad, de nuestra vulnerabilidad y las relaciones que nos hacen imaginar un relato común.


Paula Arrieta G.


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